27 de agosto de 2025

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Plagas y enfermedades en pimiento

En el cultivo de pimiento, dos de los retos técnicos más relevantes son el oídio y el Thrips parvispinus. Ambos afectan no sólo a la calidad del fruto, sino también al rendimiento global del cultivo. Sin embargo, la elección de variedades resistentes, junto a una estructura de planta adecuada, puede ser un gran aliado en el plano preventivo y marcar la diferencia.

Oídio: una 'amenaza' en aumento

El oídio ha cobrado mayor protagonismo en los últimos años, en parte por el cambio climático, que genera condiciones más propicias para su desarrollo, y también por el desgaste de resistencias genéticas acumulado a lo largo de los años. Esta enfermedad puede provocar importantes mermas de producción, afectando al desarrollo vegetativo, reduciendo la actividad fotosintética y deteriorando la calidad del fruto.

Desde BASF | Nunhems, la estrategia para combatir el oídio se basa en dos pilares fundamentales:


🔹 La selección de variedades con resistencia genética efectiva, que reduzcan la incidencia del patógeno desde el inicio del cultivo. Nos referimos a variedades como Salonikas F1, que combinan buena tolerancia al oídio con una estructura de planta robusta y abierta, facilitando además la ventilación y el manejo biológico.

🔹 La incorporación del concepto de "holding capacity", es decir, la capacidad de la planta para convivir con la enfermedad sin que esta afecte de forma significativa a su desarrollo ni su productividad. No se trata solo de resistir, sino de mantener el rendimiento en situaciones de presión alta.

Este enfoque permite reducir la dependencia de tratamientos químicos y favorece una producción más sostenible y rentable.

Thrips parvispinus: plaga emergente en pimiento

Originario del sudeste asiático, el Thrips parvispinus se ha convertido en una seria amenaza para el cultivo de pimiento en España desde su aparición en 2020, afectando gravemente a explotaciones de la zona del poniente almeriense. Este insecto, de rápida reproducción (un ciclo de apenas 14 días), se instala con facilidad en las partes bajas y medias de la planta, provocando daños estéticos severos en los frutos y en planta, lo que agrava aún más su impacto.

Ante la rápida expansión de la plaga, el manejo se apoya en estrategias integradas que combinen control biológico con prevención varietal. En este contexto, BASF | Nunhems ha dado un paso adelante incorporando variedades de planta abierta, bien aireada, con entrenudos equilibrados y con una gran continuidad de floración, así como gran cantidad de tricomas en el envés de la hoja, que dificultan la instalación de la plaga, que los tratamientos lleguen a todas las partes de la planta y favorecen la instalación de auxiliares, al tener polen disponible durante la mayor parte del cultivo. Un ejemplo de variedad con estas características sería Arkos F1, que se caracteriza por ofrecer una cosecha fiable en ciclos tardíos, con una producción estable y de calidad hasta el final. Se trata de una planta vigorosa y equilibrada, con gran continuidad de floración y cuajado, fácil de manejar e ideal para agricultores exigentes. Con gran adaptabilidad permite recolectar según el ritmo del productor, sin comprometer el rendimiento, y ofrece frutos de primera calidad, con más kilos, mejor calibre y un color uniforme que responde a las demandas del mercado.

Estructura de planta: clave para la sanidad

Como en el caso que citábamos, Arkos F1, una planta de porte abierto y aireado no solo mejora la ventilación del cultivo, sino que cumple un papel clave en el manejo integrado de plagas y enfermedades. Esta arquitectura, unido al número elevado de tricomas en el envés de la hoja, facilita el acceso y el establecimiento de insectos auxiliares —como Orius laevigatus o Amblyseius swirskii— que actúan como aliados naturales en el control de plagas como Thrips parvispinus. Además, la menor densidad de follaje contribuye a reducir la humedad relativa en el interior del cultivo, limitando el desarrollo de enfermedades fúngicas como oídio y botrytis, que prosperan en ambientes húmedos o con saltos importantes de humedad.

Estudios recientes en pimiento destacan que las variedades abiertas y entrenudos equilibrados favorecen la detección temprana de focos de infección o infestación, mejoran el paso del aire y la luz, y permiten intervenciones más precisas, tanto en términos de aplicación de tratamientos como en labores culturales.

En este sentido, la estructura de la planta, junto con un manejo temprano y preventivo, se convierte en una herramienta agronómica clave para alcanzar un control efectivo y sostenible frente a los desafíos crecientes del cultivo de pimiento.

Variedades con resistencia

En definitiva, ante el avance de enfermedades como el oídio y la amenaza creciente de plagas emergentes como Thrips parvispinus, BASF | Nunhems ofrece una respuesta sólida basada en la innovación varietal, la mejora continua y la búsqueda de soluciones a las necesidades del campo. Soluciones como Krakos F1, Abakos F1, Arkos F1, Bikos F1 o Salonikas F1 se han consolidado en el campo por su resistencia, estructura de planta favorable al control biológico y excelente comportamiento productivo.

A estas se suman las nuevas incorporaciones como Kostantine F1 y Kasiopea F1, para el Campo de Cartagena, variedades que destacan por su precocidad, rusticidad y producción sostenida de frutos de calidad, aportando un valor añadido para el agricultor.

Esta combinación de resistencias, estructura agronómica optimizada y adaptación al manejo integrado permite a los agricultores no solo prevenir y evitar pérdidas, sino avanzar hacia una producción más rentable, eficiente y sostenible. Porque el futuro del cultivo se siembra desde la innovación.